Contexto Político: La ingrata e incongruente Comandanta

No todos en la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) están felices con Nestora Salgado García. Hay quienes se sienten traicionados por “La Comandanta”, quien aspira ser senadora de la República por Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Los promotores de la CRAC en Tixtla y Ayutla, Gonzalo Molina González y Arturo Campos Herrera, el primero recluido en el penal de Chilpancingo y el segundo recientemente liberado, reprocharon que Nestora Salgado use a las policías comunitarias para cuidarla en actividades políticas.

Entrevistados recientemente en un diario estatal, cuestionaron que “La Comandanta” de Olinalá, al salir de prisión, se haya ido del país sin reclamar la libertad de quienes cayeron presos por su libertad, y que “ahora regrese pero solo para hacer campaña política” como candidata de Morena.

En efecto, Gonzalo Molina y Arturo Campos fueron apresados durante el gobierno de Ángel Aguirre Rivero, ya que reclamaban la libertad de su entonces compañera de lucha.

El más ofendido es el tixtleco, ya que es el único miembro de la CRAC que se encuentra preso por defender sus ideales, aunque no olvidemos que en 2013 encabezó un desarme violento contra policías municipales de Tixtla.

Molina tiene razón al cuestionar a su otrora compañera de lucha.

Nestora Salgado es malagradecida con los que en su momento le brindaron su apoyo.

El poder político la sedujo en poco tiempo, y eso que en octubre del año pasado se atrevió a decir todavía que desconfiaba de los partidos y que era pronto para acabar con ellos.

“Siempre he dicho que no confío en los partidos políticos, pero también veo que es muy pronto para acabar con ellos. Si queremos mandar a un presidente, tenemos que empoderarlo, porque somos una fuerza endiablada”. (La Jornada/19-X-2017).

Andrés Manuel López Obrador se ha vuelto su protector político.

Si purificó a Napoleón Gómez Urrutia, señalado por actos de corrupción en el sindicato minero que encabeza, ni modo que no aceptara a Nestora Salgado.

Todos los que decidan dejar a la “mafia del poder” tienen cabida en el reino de Morena. Eso queda muy claro. Ahí también están René Bejarano Martínez, “El Señor de las Ligas”, y Marcelo Ebrard Casaubón, ex jefe de Gobierno de la Ciudad de México señalado por irregularidades de la Línea 12 del Metro.

Nestora Salgado supo aprovechar la coyuntura de su detención y posterior liberación. Les vendió espejitos a los cercanos de López Obrador, quienes ingenuamente fueron convencidos de que era una gran luchadora social en Guerrero.

Lo cierto es que “La Comandanta” no tiene estructura en los 81 municipios de la entidad. Ni en Olinalá podrá hacer ganar a Morena la Alcaldía. Su presencia se reduce a organizaciones radicales y uno que otro ingenuo activista de Morena.

Se siente endiosada. Y algunos actores políticos nacionales la han inflado mediáticamente.

José Antonio Meade, candidato presidencial del PRI, le ha hecho propaganda gratis a la ex presidiaria en los últimos días, a tal grado que la aspirante al Senado lo tachó de difamador y anunció proceder en su contra por la vía civil.

A los que no podrá acusar de difamadores, es a Gonzalo Molina y Arturo Campos. ¿O sí, doña Nestora?

Arturo Campos, por ejemplo, le recordó recientemente que “la Policía Comunitaria no es para proteger a ningún candidato de ningún partido”, ya que la CRAC –dijo– “es independiente del sistema de Gobierno, y los partidos políticos por muy nuevos que sean o aunque se digan de izquierda seguirán siendo parte del Estado y es eso que nosotros no vemos bien”, expresó. (El Sur/19-V-2018).

Además de malagradecida con Gonzalo Molina y Arturo Campos, Nestora es incongruente con su discurso antisistema, pero se entiende que el haber estado encerrada casi tres años le dejó un gran daño psicológico.

ENTRE OTRAS COSAS… Quienes están desesperados en deslindarse de Marco Antonio Leyva Mena, son los priistas de Chilpancingo. Y se entiende, el alcalde con licencia es un apestado, un lastre para ellos. Su imagen no le ayuda a la campaña de Beatriz Vélez Núñez.

Pero hace tres años hasta ovacionaban a don Marco Antonio y posaban muy a gustos para la foto con él.

Que fue un error hacerlo alcalde hace tres años, sí… pero la culpa no es del indio, sino quien lo hace compadre. El PRI cargará durante toda la campaña con ese gran negativo. Y no se diga el mal gobierno de Enrique Peña Nieto, el “gran reformador” de México… el de los gasolinazos.

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