Contexto Político por Efraín Flores Iglesias: Aguirre, el constructor de alianzas

A los 25 años ya figuraba en la política estatal como secretario particular del gobernador Alejandro Cervantes Delgado (1981). Cuatro años después fue designado secretario general de Gobierno, el más joven de toda la historia de Guerrero.

Durante la administración de José Francisco Ruiz Massieu fungió como secretario de Desarrollo Económico (1987-1990); en 1991 fue electo diputado federal por el VI distrito de Costa Chica, y de 1993 a 1996 fue presidente estatal del PRI en Guerrero.

Ángel Aguirre Rivero fue el cuadro más destacado de don Alejandro Cervantes Delgado. Con Ruiz Massieu fue un colaborador leal e institucional.

En 1996 y luego de los lamentables hechos de Aguas Blancas, que propició la solicitud de licencia de Rubén Figueroa Alcocer al cargo de gobernador, el Congreso local lo designó como gobernador interino.

Gracias a su buena gestión como gobernador interino, siguió vigente y formó su propio grupo político.

En 2003 fue electo por segunda ocasión diputado federal, esta vez en representación del VIII Distrito Electoral Federal de Guerrero a la LIX Legislatura que concluyó en 2006 y durante la cual fue presidente de la Comisión de Comunicaciones y luego de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública.

Tres años después fue postulado como candidato al Senado de la República por una de las fórmulas del PRI, quedando en segundo lugar en la elección y ocupando por tanto la curul de primera minoría.

Como legislador demostró ser gestor de importantes obras para Guerrero. Su presencia en la política nacional fue evidente y se hizo de importantes aliados (y adversarios).

En 2010 empezó a moverse en todo el estado. Quería nuevamente ser gobernador por el PRI. Pero no logró ser candidato de dicho instituto político y en agosto de ese año decidió renunciar a su militancia.

El PRD no desaprovechó la oportunidad de invitar a Ángel Aguirre para que fuera su candidato al gobierno de la entidad. El ometepequense no lo pensó mucho. Aceptó ser candidato, no sólo del Sol Azteca, sino también del PT y Movimiento Ciudadano (MC).

De hecho, fue Luis Walton Aburto –en ese entonces dirigente nacional de MC– el que lo invitó inicialmente para abanderar a los partidos de izquierda en Guerrero.

El PRI se dividió y la izquierda guerrerense se unió en torno a Aguirre, y ganó la elección el 30 de enero de 2011.

Respecto a su segunda gestión como gobernador, hay quienes lo reprueban, y otros que reconocen las importantes obras que realizó antes de solicitar licencia al cargo (24 de octubre de 2014).

Desde luego que el Caso Iguala ocasionó su caída del poder.

Pero queda claro que Ángel Aguirre sigue vigente en el escenario político-electoral. Nunca se fue. Y en 2021 jugará un importante papel como operador político. De entrada, es el principal promotor de una importante alianza entre el PRD y el PRI.

Se entiende que en el Sol Azteca no todos están de acuerdo en la propuesta del ex gobernador, pero es obvio que a Morena no le interesa ir con el PRD... ni a la esquina.

Los dirigentes de Morena le apuestan al voto útil de la militancia perredista para ganar elecciones y no un compromiso serio y formal.

En la elección pasada, por ejemplo, miles de perredistas respaldaron y votaron por Andrés Manuel López Obrador y por los demás abanderados de Morena. ¿Y qué ganaron? La gran mayoría nada. Están arrepentidos, desilusionados y muy enojados.

Tal vez don Ángel Aguirre no milite formalmente en un partido, pero queda claro que es un importante operador político y que es respetado en todos los partidos, incluido Morena.

Y si su propuesta prospera, en 2021 algunos alcaldes y legisladores de Morena regresarán al redil político. O sea, con su 'jefazo' de Ometepec.

Recordemos que en política las circunstancias son tan cambiantes o relampagueantes. Y la propuesta de Aguirre no es descabellada. Tiene lógica. En 2021 ganará el que más alianzas amarre. Ganará el pragmatismo y no la ideología.

ENTRE OTRAS COSAS… Ojalá la detención de Rosario Robles Berlanga no sea una cortina de humo del gobierno de López Obrador y no ocurra lo mismo como en el caso de Elba Esther Gordillo Morales, quien anda libre y feliz en la conformación de su nuevo partido: Redes Sociales Progresistas (RSP).

La sociedad mexicana exige todo el peso de la ley contra funcionarios y ex funcionarios corruptos.

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