Ejecutaron a un mecánico muy cerca del Cuartel de la Policía del Estado

F-1-Mecánico ejecutado, Chilpancingo-IRZA

Chilpancingo, Gro.- El silencio de la muerte lo rompió el llanto de una mujer, intenso, agudo, penetrante, doloroso. Un hombre fue ejecutado a balazos esta tarde de viernes. Viajaba en un auto compacto color azul rey sobre un camino de terracería a un costado de la carretera Chilpancingo-Chihihualco, a la altura de la colonia Ixquiapa, a sólo unos metros del Cuartel Central de la Policía estatal.

La mujer se desplomó sobre la tierra dentro del perímetro que habían acordonado los policías estatales para resguardar la escena del crimen. Acababa de identificar el cuerpo de quien al parecer era su esposo; su mirada se perdía en el vacío.

Al fondo sólo se escuchaban las voces de los reporteros que realizaban transmisiones en vivo con sus celulares por las cuentas de redes sociales de los medios en los que trabajan.

La mujer lanzó el grito con el cuestionamiento de “¿por qué lo mataron?”. Se dobló, no lo creía, no lo concibe.

Eran las 15:15 horas de este viernes cuando se escucharon detonaciones de arma de fuego. Los vecinos salieron de sus casas y observaron el cuerpo del joven en el asiento del conductor y frente al volante de un auto Chevrolet marca Chevy, color azul rey, placas de circulación HCE-75-93 de Guerrero. Después avisaron a los familiares del difunto de lo que había pasado.

Lo identificaron como Fernando Cruz Rodríguez, de 27 años de edad, de oficio mecánico, vivía en la misma colonia donde lo mataron. Se dirigía a su casa cuando dos hombres que viajaban en una motocicleta lo alcanzaron y le dispararon con pistolas sobre la calle de terracería, una vía que conecta a la presa Cerrito Rico con la carretera Chilpancingo-Chichihualco.

La impunidad campea en Chilpancingo, la capital política de Guerrero donde la percepción de inseguridad en personas mayores de 18 años hasta el mes de abril pasado era superior al 93 por ciento, ocupando el quinto lugar nacional, según cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

Las diligencias las realizaron peritos de la Fiscalía General del Estado.

El cuerpo fue sacado del coche y trasladado a las instalaciones del Servicio Médico Forense, donde le practicarían la necropsia, sitio donde burocráticamente la vida termina después de que un agente del Ministerio Público autoriza la entrega del cadáver para su sepultura y notifica al Registro Civil la defunción para que se elabore el acta correspondiente.

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