La SEG, un elefante de circo

Por lo que vemos todos los días no sólo son los maestros disidentes, con sus constantes movilizaciones en rechazo a la Reforma Educativa (RE), la causa del pésimo nivel educativo en el estado.

La otra fuente de ese problema es la mismísima Secretaría Educación Guerrero, la SEG, en donde la ausencia de planificación para el desarrollo de sus tareas propicia que no sólo el magisterio, sino los padres de familia y sus hijos cierren calles, carreteras, escuelas y tomen otros edificios públicos en exigencia de que, por ejemplo, les asignen docentes en este o en aquel plantel.

La SEG es una institución reactiva. Sólo reacciona, ofrece “mesas de diálogo” cuando el tumulto ya la ha rebasado.

Los hechos demuestran que la SEG no tiene un diagnóstico actualizado de la problemática que se vive en cada una de las escuelas que están bajo su responsabilidad. Si así fuera podría atender in situ los problemas que se viven en los planteles, establecer compromisos, quizá resolverlos.

De esa manera se desactivarían los movimientos magisteriales fuera de sus campus, movilizaciones que desordenan las ciudades, que trastornan la vida de la gente.

Las protestas callejeras del magisterio es origen de problemas económicos porque, por ejemplo, obstaculizan el movimiento de mercancías, los trabajadores del volante ven disminuidos sus ingresos porque no pueden transitar normalmente por las calles, los burócratas no llegan a tiempo a sus oficinas y los estudiantes a sus centros académicos, por sólo citar algunos casos.

Ya es hora de que se le exija a José Luis González de la Vega Otero, titular de la SEG, que dé una explicación, que nos diga por qué tanto desorden en esa Dependencia y…si no puede con el paquete, que renuncie.

La SEG ya no debe ser un paquidermo de circo.

Urge la aplicación de una reforma, pero también a la SEG.