Alejandro Moreno Cárdenas (“Alito”), dirigente nacional del PRI, critica a Movimiento Ciudadano, por resistirse a un frente amplio opositor en Chihuahua.
Al asistir a ese estado del Norte del país, lanzó: “Ni un voto al partido político que no forme una coalición”.
Ajá. Está bien, porque la mejor forma de restarle fuerza en el Congreso federal y gobiernos estatales a Morena en el 2027, hacia la gran elección Presidencial del 2030, es esa: las amplias coaliciones entre la oposición, ahora.
Pero resulta que de Guerrero nada ha mencionado sobre una gran alianza opositora. Igual que el Partido Acción Nacional.
Más bien existen señales de que irían ambos juntos, sin tomar en cuenta a otras fuerzas políticas y sociales que estarían listas para unirse en un gran frente, con sólidos candidatos.
Pero la elección del 2027, cabe subrayarlo, no se centra solo en ganar las 17 gubernatura que estarán en juego. No.
Para provocarle un fulminante terremoto a Morena, con efectos inmediatos y rumbo al 2030, el epicentro está en la disputa de las diputaciones federales.
Si realmente desean eso, en el PRI y el PAN ya deben de despojarse del discurso cubierto con un sarape.
Y, si no, seguirán jugando el triste papel del “ensarapado”.
Ah, por cierto, el tiempo ya apremia.
