A causa de la pandemia de COVID-19… Cantantes y músicos se ganan la vida en el centro de Chilpancingo

Chilpancingo, Gro.- La pandemia de COVID-19, sus efectos negativos en la economía de la gente, es causa de que en el primer cuadro de esta ciudad capital se esté incrementado la presencia de “artistas urbanos” que acompañados de sus guitarras cantan y otros simplemente interpretan melodías con diversos instrumentos musicales y piden cooperación económica al público que eventualmente los escucha.

Los músicos y los cantantes dijeron a la Agencia de Noticias IRZA que “como no hay trabajo” decidieron “actuar” en la plaza cívica Primer Congreso de Anáhuac y en andadores como el Zapata, Madero y Morelos, en donde se congregan muchas personas frente a las sucursales bancarias y en cafeterías y restaurantes.

Así, cerca de McDonald’s un hombre invidente coloca una bocina, pone la pista de una melodía y canta. En una bandeja van cayendo de vez en vez las monedas que generosamente le obsequian los transeúntes, dinero que es recogido por una mujer que por lo que se ve es su pareja.

Llama la atención un hombre de la tercera edad que con la hoja de un árbol conocido como ficus, como instrumento musical, interpreta diversas melodías que no son precisamente agradables al oído, pero que le sirven para obtener alguna cantidad de dinero todos los días.

También se hace notar una joven mujer que acompañada por sus dos hijos menores de edad, un niño y una niña, canta frente a los restaurantes acompañada por una pista grabada y reproducida por una bocina. Esta mujer destaca por su afinada voz y el sentimiento que imprime a sus interpretaciones. Puede ser que esta artista urbana sea la más recompensada por el público.

Lo mismo ocurre con un hombre que desde su silla de ruedas entona diversas canciones y se gana el pan de cada día.

Entre la sucursal de Santander y el Casino del Estudiante dos jóvenes varones hacen lo mismo…y no cantan mal las rancheras.

Todos ellos dicen que “no les ha quedado de otra” porque no hay empleo y de alguna manera deben llevar el sustento para sus familias.

A este escenario hay que sumarle otro aspecto, el de la mendicidad. Niños, mujeres y hombres adultos deambulan en el primer cuadro de esta ciudad alargando la mano y, de plano, piden dinero a la gente con el consabido “Dios se lo pague”. (www.agenciairza.com)

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