Como obispo he enfrentado riesgos, asegura Salvador Rangel Mendoza

Chilpancingo, Gro.- El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, opinó que “la lucha social ha sido la conciencia del pueblo contra la tiranía de los prepotentes, de los dominadores de conciencias, de los opresores y de la oligarquía del poder”.

Lo dijo este lunes en el marco de la entrega de la Presea Popular «Sentimientos del Pueblo», que recibieron el propio Salvador Rangel, el periodista Sergio Ocampo Arista y el joven abogado José Iván González Jiménez, a nombre de las familias reubicadas en el fraccionamiento Nuevo Mirador.

En el evento que organizó la Dirección Colectiva de Organizaciones Sociales, Civiles, Estudiantiles, y Sindicatos del Estado de Guerrero, en las instalaciones de la Dirección General del Colegio de Bachilleres, guardaron un minuto de silencio por las personas fallecidas por COVID-19, y con manifestaciones de solidaridad al dirigente de este Colectivo, Nicolás Chávez Adame, quien convalece por este virus.

En la XIV entrega de la Presea Popular, Salvador Rangel hizo un reconocimiento a los luchadores sociales, “que han levantado la voz y la lucha social, la bandera de la justicia, la igualdad, mi admiración y respeto a quienes han reconocido a las personas de igual dignidad y han luchado por la reivindicación de los derechos humanos, civiles y laborales”.

Subrayó que Guerrero es un estado en constante movimiento social. “Ha sido la voz y la actitud bravía y valiente de muchos guerrerenses oprimidos, de los que no han tenido voz, de los excluidos, de los marginados; la lucha social ha sido la conciencia del pueblo contra la tiranía de los prepotentes, de los dominadores de conciencias, de los opresores y de la oligarquía del poder”, resaltó.

Dijo que el reconocimiento que recibía no era personal, “es para todos los ciudadanos que han luchado y que luchan levantando las armas de la justicia, la razón y de la verdad; honra y gratitud a todos los luchadores sociales que con la coherencia de sus vidas, con la rabia justa en sus venas, no temieron represalias, la marginación, los encarcelamientos, la opresión y en algunos casos la muerte”.

Dijo que debe haber “honor y gloria a todos los mártires de las luchas sociales en el mundo, en México y en Guerrero. Esta presea la ofrezco a todos aquellos caídos en la lucha y en la batalla de los derechos sociales, en las causas justas y nobles, como un reconocimiento al valor de sus vidas, a la razón y motivo por el que lucharon y ofrendaron sus vidas”.

Señaló que en sus casi 6 años como obispo de esta Diócesis, ¨ha sido un camino difícil, un camino a veces oscuro, un camino secreto; guardo tantas cosas que no puedo decir públicamente de cómo hemos llegado a este clima relativo de paz; satisfactoriamente se están viendo los frutos en un camino difícil y peligroso donde hemos corrido el riesgo, muchos no lo han entendido y valorado, pero el juicio se lo dejo a la historia”. (www.agenciairza.com)

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