El oportunismo de Adela

Jaime Irra Carceda/IRZA
El oportunismo es definido por el diccionario como la “actitud de la persona que se acomoda a las circunstancias para obtener provecho, subordinando, incluso, sus propios principios”.

Esto es exactamente en lo que incurrió la alcaldesa de Acapulco, Adela Román Ocampo, este domingo 27 de septiembre del 2020, fecha en la que se cumplieron 6 años de la desaparición de 43 normalistas de Ayotzinapa y el asesinato de otros 3, en aquella trágica, triste y lamentable noche de Iguala.

Román Ocampo, con la intención de ganar espacios, a toda costa, en la opinión pública, aprovechó la fecha, se montó en la tragedia, en el sufrimiento de los familiares de los estudiantes desaparecidos y encabezó un acto “alusivo” que se desarrolló en el llamado antimonumento a los 43 ubicado en un área verde de la avenida costera Miguel Alemán.

En ese lugar, única oradora, pronunció un discurso frio, hueco, sin alma; una serie de palabras totalmente desconectadas del dolor y de la indignación que prevalecen en esas madres y esos padres, en la comunidad estudiantil de Ayotzinapa y en la inmensa mayoría de los hombres y las mujeres de estas tierras del sur mexicano, del país y de otras latitudes del mundo en las que también sufren de desapariciones forzadas de seres humanos.  

Ahí, ataviada con un vistoso y colorido huipil y un cubreboca rojo encendido, acompañada por varios regidores y funcionarios del Ayuntamiento que encabeza, fraseó ese discurso que en realidad es el primero de su campaña en busca de que Morena la postule como su candidata a la gubernatura de Guerrero.

Oportunismo puro. Discurso desalmado.No se vale.

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