-Apología del delito
La polarización que implantó desde su llegada al Palacio Nacional, como el principal y omnipotente inquilino, mucho le ha costado en el terreno político y social.
Bastante robusto fue el bono político electoral y social con el que fue investido como mandatario nacional.
Sin embargo, poco a poco lo ha ido degradando. Por supuesto, nada que ver con la República Amorosa que tanto pregonó y le valió el gran respaldo social.
Y así, ya son varios los descalabros que ha tenido que digerir, muy a su pesar, porque es un hombre que piensa que todos le tienen que rendir pleitesías.
El golpe certero y contundente que más le ha dolido, los es sin duda el revés a su iniciativa de reforma constitucional en materia eléctrica.
En la vida política moderna sienta un gran precedente. Pero muy lejos de generarle una sana y necesaria reflexión, con su característico discurso violento lanzó a sus hordas contra los “insurrectos” diputados federales que se atrevieron a contradecirlo.
Así, el tan cuestionado, incluso al interior de Morena, Mario Delgado Carrillo, atento como siempre a sus dictados, pone en peligro a los legisladores que le asestaron el sólido golpe al mentón.
Ya alebrestó a su gallera, y exhibirán a esos diputados opositores en plazas públicas, con foto, nombre y apellidos, acusándolos de ser “traidores a la patria”.
Total, abierta e irresponsable apología del delito que podría poner en peligro la vida de esos diputados y hasta la de sus familias.
El presidente ya debería de poner un alto a su polarización. Porque si ocurre una desgracia en agravio de los citados legisladores y de sus familias, el único, el principal instigador, será él, nadie más.
Muy lejos quedó de convertirse en un gran líder nacional. Los líderes unen a su pueblo, no lo dividen. (angelirracar@hotmail.com)
