Chilpancingo, Gro.- Los obispos de Guerrero tienen pendiente un encuentro con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda para analizar la forma en que pudiesen sumarse a la estrategia para mejorar las condiciones de seguridad en Guerrero.
Este jueves el obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, informó que ya se reunieron hace un par de semanas con Salgado Pineda y que está pendiente otra reunión a finales de mes., luego de que en la primera le manifestaron la preocupación de los feligreses católicos por la inseguridad y la violencia, y “nos comentó que se iban a tomar cartas en el asunto”.
Dijo que la mandataria comentó que el tema de la inseguridad y la violencia “no era solo de Guerrero, hablaba de otros estados que intervienen (como) Michoacán; otros estados, no era solo Guerrero, era una cuestión regional, (e) insistimos en que castigara a los delincuentes, que los buscara y castigara”.
González Hernández señaló que en el bloqueo de autoridades municipales, diputados locales y pobladores a las carreteras en la Tierra Caliente, se comunicaron con la gobernadora “para decirle nuestra opinión, y nos sorprendió porque al día siguiente se desbloqueó; me dio mucho gusto, no sé si fue porque lo pedimos o estaban trabajando ya en una estrategia”.
Añadió que a los obispos les causa “dolor” el tema de la inseguridad y la violencia, “porque las causas no se han resuelto, continúan las causas; he estado cerca de la Tierra Caliente y sigue habiendo este tema”.
Indicó que en la Sierra “sigue habiendo migraciones, se están yendo las familias y dejan sus comunidades, la situación está difícil porque no hay seguridad y esperanza de que puedan trabajar”.
Refirió que no tienen una cantidad de desplazados. “Queríamos hacer una parroquia nueva en la zona de Yextla, municipio de Leonardo Bravo, y desistimos, no porque no hay familias, la cuestión es que sí está difícil, sabemos que no hay fuentes de trabajo y las personas van a buscarlas”.
Aseguró que los sacerdotes no han enfrentado algún problema de inseguridad, y que “gracias a Dios no nos han molestado nos tienen bien vistos y no nos detienen, ya nos conocen y no tienen nada contra nosotros”.
Sobre los desplazados en Tlacotepec, comentó que les “conmueve ver familias abandonadas y tocan las puertas de la iglesia; nosotros tratamos de acomodarlas, consolarlas y prever lo indispensable para comer y dormir, de cómo acompañarlas en su caminar, somos pastores y lo primero que hacemos es rezar, pedir ayuda para darles atención de vivienda y comida, más cosas no podemos hacer”.
Anunció que en junio próximo los obispos del Sur de México acudirán a un encuentro con el Papa Francisco, en El Vaticano, y le presentarán un diagnóstico sobre el tema, y que en su caso sostiene que en Guerrero hay “pobreza, que da lástima de ser guerrerense, da pena caminar por los caminos del sur, territorio áspero, no se ha invertido nadita, estamos como 50 años atrás, no hay riegos para entretener a la gente sembrando o captación de agua para tener un huerto, unas vaquitas”.
Lamentó que solo se den “dádivas que hacen más flojitos a algunos, y eso no es digno; aunque dicen que hay proyectos, se ha decaído la cultura, la educación en las escuelas”.
No obstante, dijo que el pueblo de Guerrero “tiene mucha fuerza, sabiduría y conque salir adelante; veo cosas buenas, que la gente es aguerrida y no se deja. La iglesia no puede sola, el gobierno tampoco, menos los empresarios, debemos ser inteligentes y juntarnos los que quieren a Guerrero para buscar el progreso”.
González Hernández aseveró que, en su apreciación, “veo más bien muertes, más que estallido social, es probable que se harten los guerrerenses, están esperando una coyuntura, que venga una luz, una fuerza que los motive y pueda ser el inicio para nosotros y conjuntemos lo poquito que tenemos, (pero) sí puede estallar si no nos ponemos de acuerdo”. (www.agenciairza.com)
