Jaime Irra Carceda/IRZA
Chilpancingo, Gro.- En el “andador Zapata”, en el tramo entre las calles Madero y Galeana, podemos, todavía, observar a 7 árboles de los comúnmente conocidos como “Lluvia de Oro” (Cassia Fistula, su nombre científico).
Esta variedad arbórea puede florear varias veces al año, pero especialmente en la primavera y el verano.
Cuando están al máximo de su floración los Cassia Fistula son un espectáculo verdaderamente maravilloso, bello, alegre. Sus ramos de flores son realmente eso: una “lluvia de oro”. Adornan el espacio en el que se encuentran plantados como si se estuviera en una tanda de carnaval de factura regia.
En el caso del andador Zapata, lamentablemente, me parece que ese espectáculo puede dejar de serlo.
Cinco de los 7 árboles “Lluvia de Oro”, los que se encuentran en el tramo Madero-Galo Soberón y Parra, se han estado muriendo poco a poco. Se han entristecido. Tienen pocas flores y ya no son brillantes como el oro.
Resulta que por las mañanas, las personas que hacen el aseo en los locales comerciales que están precisamente frente a los “Lluvia de Oro”, vacían el agua enjabonada y quizá hasta clorada de sus cubetas en la base de los mismos árboles… y los están matando.
Hoy, en estos días, los Cassia Fistula debieran ser la “Lluvia de Oro” que enmarcó las fotos de centenares, quizá miles de transeúntes que se hicieron retratar, para el recuerdo, en el marco dorado de los árboles del andador Zapata.
El oro de las flores y la esmeralda de sus frondas, palidecen.
Los otros 2 arbolitos de esta especie, los que están a unos metros de la calle Galeana, transversal al andador, conservan su follaje verde triste pero carecen de los ramos dorados de la “lluvia de oro”.
El Ayuntamiento de Chilpancingo todavía está a tiempo de evitar el ecocidio en el andador Zapata y en otros puntos de la ciudad. (www.agenciairza.com)


