En Tixtla… Evelyn Salgado coloca la primera piedra para la construcción de dos edificios en secundaria

-La gobernadora se compromete a impulsar una “gran revolución educativa”

Fernando Polanco Ochoa/IRZA
Tixtla, Gro.-
Su formación académica inició en la escuela pública, recordó Evelyn Salgado Pineda, por lo que dijo que ahora como gobernadora de Guerrero tiene el compromiso de impulsar una “gran revolución educativa” para que ningún alumno tenga “excusas” de no estudiar, pues ellos y las mujeres, afirmó, son “los motores y el alma” de la “cuarta transformación”.

“Nadie se puede quedar sin aprender”, sintetizó aquí, en la escuela secundaria “Beatriz Hernández García”, que alberga 385 alumnos, al colocar la primera piedra para la construcción de dos nuevos edificios en una superficie de 396 metros cuadrados.

La obra tendrá una inversión de 7 millones de pesos, precisó Martín Vega González, director general del Instituto de Infraestructura Física Educativa (IGIFE), y que en esos edificios habilitarán la Dirección, un taller de carpintería, sala de cómputo, bodega operativa y 4 aulas didácticas, todas equipadas y con servicios básicos.

En medio de un discreto dispositivo de seguridad, la gobernadora arribó a la puerta de la escuela a las 11:16 de la mañana de este miércoles, a bordo de su vehículo Volkswagen tipo Jetta blanco.

“¡Hola! ¿Cómo están?”, saludó a los directivos de la institución, alumnos y padres de familia, quienes la recibieron colocándole sobre el cuello decenas de cadenas de flores de cempasúchil. Tantas eran que las compartió con sus acompañantes y a todos los que se le acercaron los saludó de mano. A los que estaban sentados, como los jovencitos estudiantes, ella misma pasó silla por silla para darles los buenos días con la mirada en cada uno en sus ojos, cálida y empática y aunque a su llegada traía un cubreboca negro, se le apreciaba el gesto natural que en la cara dibuja la sonrisa.

A la gira acudió vestida con un huipil de telar blanco con bordado multicolor y fondo azul rey elaborado por artesanos del municipio de Xochistlahuaca, región Costa Chica, cuya confección tarda 8 meses y tiene un valor de 4 a 5 mil pesos, con lo que se reconoce a las mujeres que los elaboran a mano y sujetando los hilos atados a su cintura; ataviada con aretes de filigrana que compró en la cabecera municipal de Tlapa, región Montaña, cuyo costo es de entre 500 y 700 pesos, y un sombrero de palma que adquirió en el municipio Huitzuco, región Norte, así como sandalias de plataforma color camel.

Dijo que ocasionalmente viste así, en un acto de justicia a los artesanos guerrerenses. “Siempre luciendo todo lo de nuestras regiones. A veces traigo chile, mole y pozole, de todas las regiones hay”, señaló entre risas. Y contó a este reportero que tiene otro huipil de Costa Grande, con una guacamaya bordada y colores más vivos.

Antes, desde el atril, la gobernadora aseguró que en su gobierno “nadie se va a quedar fuera de esta gran revolución educativa que se está dando en Guerrero”. Los alumnos, agregó, tendrán todas las herramientas escolares para permanecer en las aulas.

Destacó que estaba complacida por su visita a Tixtla, cuna del general Vicente Guerrero Saldaña, Antonia Nava de Catalán y muchos valientes independentistas más, y sostuvo que su gobierno está comprometido en impulsar la educación, porque la preparación de los jóvenes es la clave para la “pacificación y bienestar de nuestro estado”.

A los alumnos, padres de familia, directivos y autoridades locales les compartió que ella estudió en la escuela primaria “Nicolás Bravo”, de Iguala. “Trae muchos recuerdos y nostalgia”, recordó, y añadió que en honor a eso su gobierno trabajará todos los días para ofrecer una mejor infraestructura y condiciones dignas pese a las dificultades financieras que encontró en la administración estatal, “producidas por la corrupción, la madre de todos los males”.

A todos los alcaldes de Guerrero les refrendó su apoyo incondicional y al margen de “colores partidistas”. Concluida su intervención, se colocó un casco industrial de protección y puso la primera piedra de la obra. “¡Es poquita, sin miedo”, dijo entre risas sobre la cantidad de la mezcla de cemento y arena que acercó el albañil para que fijara simbólicamente el primer block de concreto hidráulico.

Las “selfies” no fueron la excepción en este evento. Posaba a petición y en otras ella sujetaba el teléfono celular para registrar la imagen del recuerdo.

“¿Cómo están?”, preguntó a un grupo de alumnos que se encontraban formados en otro edificio, antes de la salida de la escuela. “Bien”, le respondieron en coro. “¿Están contentos con la nueva obra?, insistió. “¡Sí!”, les respondieron. “¿Van a echarle ganas?”. “¡Sí!”, le insistieron. “¿Puro 10 (de calificación)?”. “¡Sí!”, le dijeron. “A ver, ¿quién saca 10?” y todos los alumnos levantaron la mano.

La gobernadora Evelyn Salgado Pineda fue despedida con aplausos. Ella levantaba el brazo y agradecía el entusiasmo. Volvió a posar para las “selfies” y luego abordó el Jetta blanco para retirarse. (www.agenciairza.com)

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