- Durante casi cuatro décadas, el equipo de futbol profesional fue considerado patrimonio intangible del Ayuntamiento de Chilpancingo
Jaime Irra Zamora y Fernando Polanco Ochoa/IRZA
INVESTIGACIÓN ESPECIAL
Chilpancingo, Gro.- No ha sido localizada la documentación oficial que sustente cómo la franquicia del Club Deportivo Avispones de Chilpancingo, considerada durante casi cuatro décadas parte del patrimonio intangible del Ayuntamiento de Chilpancingo, pasó a manos del empresario originario de Coyuca de Benítez, José Andrés Ríos Ortega. No existe, hasta el momento, constancia documental que permita establecer quién autorizó esa transferencia, bajo qué procedimiento jurídico se formalizó y cuál fue el fundamento legal que la respaldó. A pesar de ello, Ríos Ortega se ostenta como presidente deportivo y propietario de la franquicia, a la que rebautizó como Guerreros del Pacífico y trasladó su sede a Acapulco.
El propio gobierno municipal reconoce que no encuentra en sus archivos actas de Cabildo, contratos, acuerdos o expedientes que acrediten cómo una franquicia que durante casi cuatro décadas estuvo vinculada al patrimonio público de la capital guerrerense terminó en poder de particulares.
Ese vacío documental abre cuestionamientos sobre un posible daño al patrimonio público y que, de acuerdo con el exalcalde Marco Antonio Leyva Mena, podría constituir un presunto fraude si se confirma que la franquicia fue vendida o transferida sin cumplir con los procedimientos legales para desincorporar un bien municipal.
El camino de Avispones también viró tras uno de los episodios más dolorosos de la historia reciente de Guerrero.
La noche del 26 de septiembre de 2014, mientras regresaba a Chilpancingo después de disputar un partido en Iguala, el autobús del equipo fue atacado sobre la carretera federal México-Acapulco, a la altura del crucero de Santa Teresa.
En ese ataque murieron el jugador David Josué García Evangelista, «El Zurdito», de 15 años, y el conductor Víctor Manuel Lugo Ortiz. Otros integrantes del equipo resultaron lesionados, entre ellos el director técnico, Pedro Rentería Lujano y Carlos Adame Flores, “El Pañañas”, el fan número uno de Avispones de Chilpancingo.
La tragedia ocurrió en paralelo al ataque contra estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa registrado esa misma noche en Iguala.
El 22 de diciembre de 2015, el Gobierno de Guerrero asignó el nombre de David Josué García Evangelista a la cancha de futbol del Estadio Vicente Guerrero, en memoria del joven futbolista y de las víctimas.
Después de esos hechos, la Federación Mexicana de Futbol modificó sus reglas e impidió que las administraciones gubernamentales de cualquier nivel aparecieran como propietarios de equipos profesionales.
Ese cambio obligó a buscar una nueva estructura jurídica para mantener vigente a Avispones dentro del futbol profesional.
Para que el equipo continuara, en ese entonces en la Tercera División Profesional, el exalcalde Mario Moreno Arcos, quien gobernó Chilpancingo por segunda ocasión en el periodo de 2012-2015, recordó la aprobación en Cabildo de una Asociación Civil, la cual fue impulsada sólo como una herramienta administrativa de enlace entre el Ayuntamiento, el club de futbol y la FMF, pero sin ningún poder sobre la franquicia.
Explicó que el objetivo era cumplir con los nuevos lineamientos de la FMF y permitir que empresarios apoyaran económicamente al club.
“Pero solamente para que lo tuvieran, no necesariamente para que se vendiera”, precisó.
Moreno Arcos señaló que la transición jurídica no quedó concluida durante su periodo debido a la crisis política y social que enfrentó el Ayuntamiento después de los hechos ocurridos en Iguala.
“Yo entregué el equipo, pero ya había un proceso en marcha para que lo tuviera una asociación civil (…), desconozco qué pasó después”, dijo.
La administración municipal que siguió, encabezada por Marco Antonio Leyva Mena (2015-2018), concretó la constitución de la Asociación Civil Avispones de Chilpancingo.

En entrevista, Marco Antonio Leyva Mena sostuvo que la creación de la Asociación Civil para cumplir con las reglas de la Federación Mexicana de Futbol y evitar que el equipo desapareciera, sin embargo, con base a los documentos notariales a los que esta Agencia de Noticias IRZA tuvo acceso y con los que cuenta con copias de cuatro expedientes del mismo número de notarios de tres estados del país, él fue su primer presidente, lo que contravenía los nuevos lineamientos sobre que ninguna autoridad gubernamental podría ser parte de un equipo profesional de futbol, por lo que su creación estaría mal integrada.
Marco Leyva afirmó que la Asociación Civil nunca recibió la propiedad de la franquicia.
– ¿La Asociación Civil adquirió los derechos de propiedad del Club Deportivo Avispones de Chilpancingo?
– Marco Antonio Leyva Mena: “De ninguna manera. Nunca, al menos en mi administración, hubo un traspaso de la propiedad del Ayuntamiento hacia el presidente de la Asociación Civil, que en ningún momento tenía facultades legales para poder vender”.
El exedil explicó que la finalidad era permitir la participación de patrocinadores privados y obtener recursos para solventar la operación del equipo, pero sin que el Ayuntamiento perdiera la propiedad de la franquicia.
“Era un instrumento para allegarse de recursos, nunca para lucrar con ella”, remarcó.
Durante su administración, agregó, el gobierno municipal continuó apoyando económicamente al club.
Sostuvo que entregaban 200 mil pesos mensuales para el mantenimiento del equipo, además de cubrir gastos de hidratación de jugadores y cuerpo técnico, uniformes y pagos anuales ante la FMF para participar en los torneos de liga.

La Agencia de Noticias IRZA tuvo acceso a los expedientes de cuatro actas notariales, de los cuales tiene copias en su poder, desde la constitución de la Asociación Civil Avispones de Chilpancingo, el 4 de agosto de 2017 hasta el 13 de febrero de 2023 y en ninguna se pudo apreciar alguna relación formal o legal con el Club de Futbol Avispones de Chilpancingo y tampoco con el Ayuntamiento ni con la Federación Mexicana de Futbol.
Los documentos revisados se refieren exclusivamente a la constitución, integración, modificaciones y funcionamiento interno de la Asociación Civil Avispones de Chilpancingo.
No acreditan que dicha organización haya recibido la propiedad, administración o titularidad de la franquicia profesional.
«No lo tenemos. No tenemos ninguna información en el Ayuntamiento»
La falta de documentación fue confirmada por el presidente municipal Gustavo Alarcón Herrera, quien informó que ordenó una revisión de los archivos administrativos y actas de Cabildo para localizar antecedentes sobre la salida de la franquicia del control municipal.
El resultado, dijo, fue negativo.
Durante una entrevista, al alcalde se le preguntó:
—¿Existe documentación en el Ayuntamiento sobre la transferencia, venta o cambio de propietario de la franquicia del Club Deportivo Avispones de Chilpancingo?
—Gustavo Alarcón Herrera: «No lo tenemos. No tenemos ninguna información en el Ayuntamiento».
Ante la insistencia sobre el carácter patrimonial de la franquicia, el presidente municipal admitió que existen indicios de que pudo tratarse de un bien público.
—¿La franquicia era propiedad del pueblo como bien público?
—Gustavo Alarcón Herrera: «Parece ser que era un bien público, sí».
Alarcón Herrera anunció que buscará reunirse con exalcaldes para intentar reconstruir el proceso administrativo y jurídico mediante el cual la franquicia dejó de estar bajo la administración municipal.
Sin embargo, el alcalde, a la fecha, no ha informado sobre cuándo se realizará la reunión los expresidentes municipales. La FME tiene previsto que el torneo de formato largo de la Serie A de la Liga Premier para la temporada 2026-2027 inicie el próximo 22 de agosto o en los primeros días de septiembre de 2026.

Una franquicia nacida como patrimonio de Chilpancingo
La historia de Avispones comenzó en 1988, cuando la franquicia fue cedida por su propietario original, Almaquio Nava Contreras, al Gobierno de Guerrero, encabezado entonces por el gobernador José Francisco Ruiz Massieu.
Posteriormente, la administración estatal transfirió el manejo del equipo al Ayuntamiento de Chilpancingo, donde se convirtió en uno de los principales símbolos deportivos de la capital.
El proyecto nació con el impulso del profesor Héctor de Jesús Hernández Ramos, conocido como «El Yaqui», y el respaldo de comerciantes, empresarios, ciudadanos y autoridades que participaron en la construcción de un equipo profesional representativo de la ciudad.
Etelberto Méndez Ramos, uno de los fundadores, recuerda que los primeros años estuvieron marcados por la cooperación social. Comerciantes, empresarios y aficionados aportaron recursos para sostener un proyecto que buscaba darle a Chilpancingo un lugar dentro del futbol profesional.

El exalcalde Florencio Salazar Adame, quien gobernó la capital entre 1987 y 1989, confirmó que la franquicia no fue adquirida como un negocio privado.
«La franquicia, en aquella época, fue facilitada de manera gratuita por quien era su propietario a Héctor de Jesús Hernández Ramos», recordó.
Según su versión, fue Héctor de Jesús quien decidió nombrar al equipo como Avispones de Chilpancingo.
Durante décadas, distintas administraciones municipales respaldaron económicamente al club y lo mantuvieron como una institución deportiva ligada a la identidad de la ciudad.

El contrato que habría impedido una venta
El contrato de donación y cesión de derechos fue firmado el 15 de junio de 1988.
El periodista Noé Segura Salazar sostiene que ese documento establecía candados jurídicos para impedir que la franquicia pudiera convertirse en propiedad privada.
De acuerdo con su revisión del contrato, la franquicia, los derechos deportivos, el nombre comercial y el patrimonio del Club Deportivo Avispones de Chilpancingo tenían carácter de bienes de dominio público y no podían venderse, enajenarse, hipotecarse o transferirse a título oneroso.
La propiedad, sostiene, debía permanecer en manos del Gobierno del Estado o del Ayuntamiento.
El documento únicamente permitía figuras de administración como comodato, arrendamiento o manejo operativo, pero sin modificar la propiedad original.
Ese punto es clave en la controversia actual: si la franquicia estaba protegida como patrimonio público, cualquier transferencia definitiva a particulares requería un procedimiento jurídico específico y transparente.
Hasta ahora, ese procedimiento no ha sido exhibido públicamente.

El ascenso que incrementó el valor deportivo de Avispones
La controversia jurídica ocurrió alrededor de una etapa de crecimiento deportivo del club.
El 1 de junio de 2022, Avispones consiguió el ascenso a la Liga Premier Serie B, posteriormente Serie A, de la Federación Mexicana de Futbol, luego de vencer a la escuadra de Real Ánimas Sayula en tanda de penaltis en el Estadio Vicente Guerrero de Chilpancingo.
El marcador final fue de 8-7.
Ese triunfo significó el ascenso a la Segunda División profesional después de 34 años en Tercera División y representó uno de los momentos deportivos más importantes en la historia del equipo.
Pero también es el periodo en el que, de acuerdo con diversos testimonios recabados para esta investigación, comenzaron a ocurrir movimientos por el control de la franquicia.
Un empresario sustituyó al Ayuntamiento como propietario ante la FMF
La reconstrucción de la ruta jurídica y administrativa del Club Deportivo Avispones de Chilpancingo conduce a un punto decisivo: después de los años en los que el Ayuntamiento apareció vinculado como propietario de la franquicia ante la Federación Mexicana de Futbol (FMF), el registro cambió y un particular comenzó a figurar como responsable del equipo.
El cambio de propietario ocurrió sin que, hasta ahora, se conozca públicamente el documento que explique la operación, el monto económico de una eventual compraventa o la autoridad que autorizó la transferencia de un bien que exfuncionarios, fundadores y representantes del club consideraban parte del patrimonio público.
De acuerdo con el periodista Noé Segura Salazar, después del proceso de creación de la Asociación Civil y los acuerdos aprobados por el Cabildo de Chilpancingo, el Ayuntamiento dejó de aparecer ante la FMF como propietario de la franquicia.
En su lugar fue registrado como nuevo dueño y representante legal Sergio Alcaraz Soberanis, empresario gasolinero de Chilpancingo.
Para el periodista, ese movimiento significó, en los hechos, una transferencia de propiedad que habría contravenido las restricciones establecidas desde 1988 en el contrato de donación y cesión de derechos.
Sostiene que la salida del Ayuntamiento del registro federativo representó una operación que debió ser explicada públicamente, particularmente por tratarse de una franquicia que durante décadas estuvo relacionada con el patrimonio deportivo municipal.
Hasta la fecha no se conoce el documento con el que Sergio Alcaraz Soberanis acreditó ante la Federación Mexicana de Futbol ser el propietario del equipo.
Lo que sí se pudo constatar es que Sergio Alcaraz Soberanis se hizo del control absoluto de la Asociación Civil Avispones de Chilpancingo, luego de expulsar en una supuesta “asamblea general ordinaria y extraordinaria” con fecha del 25 de enero de 2023, a cuatro de sus miembros: Gustavo Castañón Ramírez, José Gerardo García Asunción, Antonio Jiménez Gómez y Marco Iván Rodríguez Navarrete “porque han dejado de asistir a las asambleas convocadas y no aceptan los estatutos de la asociación”, lo cual quedó asentado en el acta notarial 17 mil 218 en la Notaría número 2 de Emilio Ignacio Ortiz Uribe, con sede en Chilpancingo, Guerrero, de fecha 22 de febrero de 2023.
En esa misma asamblea general ordinaria y extraordinaria, Sergio Alcaraz Soberanis, como presidente del Consejo Directivo, propuso como nuevo asociado a Roberto Cruz Malo aprobado “por unanimidad de votos” y Gabriel Morlet Maciel, presentó su renuncia como asociado.
Sergio Alcaraz Soberanis quedó como “administrador único” de la Asociación Civil Avispones de Chilpancingo y cambió la dirección de las oficinas a la calle Llano Grande número 21, planta baja, local D, colonia San José Chuchululuya, 39016, en Chilpancingo, Guerrero, con base en el documento notarial.
Cabe señalar que Marco Iván Rodríguez Navarrete, uno de los cuatro expulsados a propuesta de Sergio Alcaraz Soberanis, fue presidente de la Asociación Civil Avispones de Chilpancingo, registrado en el acta notarial 65 mil 887 ante el notario público número 1 de Chilpancingo, Guerrero, Juan Pablo Leyva y Cordoba, el 4 de junio de 2018.
Cuando Sergio Alcaraz Soberanis lo expulsó como socio, Marco Iván Rodríguez Navarrete, tenía 3 años y 8 meses de haber fallecido, pues había sido hallado ejecutado junto a un asistente el 22 de mayo de 2019.
El primer propietario privado después del Ayuntamiento
Una publicación del periódico digital La Afición, filial de Milenio Diario, del 6 de marzo de 2025, realizó un recuento de propietarios de equipos de la Liga Premier e identificó a Sergio Alcaraz Soberanis como dueño de Avispones de Chilpancingo.
El empresario aparece vinculado a diversas compañías del sector gasolinero, entre ellas:
GASOLINAS POSEIDON, S.A. DE C.V.; SERVICIO ALPE, S.A. DE C.V.; SERVICIO PUERTO DE ALLENDE, S.A. DE C.V.; SERVICIO ALSO, S.A. DE C.V.
No obstante, pese a esa identificación pública como propietario, el expediente que demostraría cómo obtuvo la franquicia no ha sido exhibido por autoridades municipales ni por quienes participaron en las etapas previas de administración del club.
El periodista Noé Segura cuestionó que, si existió una operación de compraventa, nunca se informó públicamente el monto ni el procedimiento.
“Las autoridades de Chilpancingo, presuntamente implicadas en esa operación, nunca dijeron en cuánto vendieron la franquicia, debieron darse a conocer en una sesión de Cabildo”, señaló.
La falta de claridad documental adquiere mayor relevancia porque la franquicia incrementó su valor deportivo después del ascenso obtenido en junio de 2022.
Sin embargo, no existe información pública de cómo fue que Sergio Alcaraz Soberanis obtuvo la posesión de la franquicia y quién autorizó la operación.
Cabe señalar que el ascenso del Club Deportivo Avispones de Chilpancingo se dio en el periodo de gobierno de la alcaldesa Norma Otilia Hérnandez Martínez.
La versión de quienes estuvieron dentro de la Asociación Civil
Hugo Armando Herrera de la O, exintegrante de la directiva del club, dijo que Sergio Alcaraz Soberanis primero participó como patrocinador del equipo y posteriormente se hizo del control de la Asociación Civil.
Herrera de la O explicó que tuvo conocimiento de esa relación porque trabajó en una de las gasolineras del grupo ALSO.
Según su versión, el empresario fue invitado por Gustavo Castañón Ramírez y Gabriel Morlet Maciel, quienes fueron vicepresidente y secretario de la directiva de la Asociación Civil que operó al equipo Avispones de Chilpancingo, después del asesinato del primer presidente de esa A.C. Marco Iván Rodríguez Navarrete, registrado en mayo de 2019.
“Tengo el dato que me dijeron que ellos vendieron el equipo, vendieron la franquicia”, afirmó.
Sin embargo, el propio exintegrante de la directiva reconoció que desconoce con qué personalidad jurídica habrían actuado quienes presuntamente realizaron la operación.
“¿Con qué personalidad lo hicieron? La verdad desconozco, creo que ninguno de los tres tenía dicha personalidad jurídica para dar una venta legal de la franquicia de Avispones que, además, es un bien público”, expresó.
Hasta ahora, ninguno de los señalados por esa versión ha presentado públicamente documentación que explique la operación referida.
Patrocinador o propietario: una diferencia que permanece sin aclararse
El exalcalde Antonio Gaspar Beltrán, quien gobernó Chilpancingo de 2018 a 2021, sostuvo que durante su administración la directiva de la Asociación Civil informó que Sergio Alcaraz Soberanis intervenía únicamente como patrocinador.
Recordó que, pese a las dificultades financieras que enfrentó su gobierno, continuó apoyando económicamente al equipo y cubriendo los pagos correspondientes para su participación ante la FMF.
La diferencia entre patrocinador y propietario se convirtió en uno de los puntos centrales de la investigación.
Mientras algunos testimonios ubican a Sergio Alcaraz Soberanis como un empresario que inicialmente aportaba recursos al equipo, posteriormente apareció registrado como dueño de la franquicia ante la Federación Mexicana de Futbol.
El cambio, nuevamente, no está acompañado públicamente por un documento que permita conocer el momento exacto en que ocurrió.
La administración de Norma Otilia Hernández y los contratos cuestionados
Agencia IRZA también buscó a Norma Otilia Hernández Martínez, presidenta municipal de Chilpancingo entre 2021 y 2024, para conocer su versión sobre la situación administrativa del equipo durante su gobierno.
La exalcaldesa rechazó conceder una entrevista.
A través de su área de comunicación informó que el manejo del equipo estaba bajo responsabilidad de Andrei Marmolejo Valle, quien se desempeñó como primer síndico procurador durante su administración.
La entrevista fue solicitada debido a testimonios recabados durante esta investigación, en los que actores que pidieron mantener su identidad bajo reserva señalaron presuntos acuerdos relacionados con contratos anuales con Sergio Alcaraz Soberanis para el suministro de combustible para vehículos oficiales del Ayuntamiento a cambio del patrocinio para el equipo.
Esa versión no pudo ser confirmada ni descartada debido a que Norma Otilia Hernández Martínez no aceptó la entrevista.
La advertencia de un posible fraude
Para Marco Antonio Leyva Mena, la ausencia de documentos que acrediten una transferencia legal de la franquicia representa un problema que debe investigarse porque podría tratarse de un posible fraude.
El exalcalde sostiene que, si la franquicia fue vendida sin cumplir con el procedimiento correspondiente, podrían existir responsabilidades legales.
Explicó que, al tratarse de un bien patrimonial, cualquier desincorporación requería un procedimiento formal aprobado por el Cabildo.
—Si realmente fue vendida la franquicia sin ese procedimiento, ¿qué implicaría? — Se le preguntó.
—Marco Antonio Leyva Mena: “Cárcel, eso no me queda duda. ¿Quiénes fueron los involucrados? ¿Quiénes firmaron el contrato de transmisión de propiedad?”.
El exedil sostuvo que, de comprobarse una venta irregular, quienes hubieran participado tendrían que responder por ello.
“Quien haya vendido, si es que se vendió, deberá regresar el dinero y deberá regresar la franquicia”, afirmó.
Para Leyva Mena, el tema no sólo corresponde al ámbito deportivo, sino a la defensa del patrimonio de los habitantes de Chilpancingo.
“Es un tema que preocupa, que duele. Alguien hizo algo mal y esa persona tiene que restituir lo que de alguna manera hizo mal al pueblo de Chilpancingo”, expresó.
La controversia, sin embargo, no terminó con el cambio de propietario ante la FMF.
El siguiente capítulo de la historia ocurrió cuando la franquicia volvió a cambiar de manos y apareció un nuevo proyecto deportivo con una nueva identidad fuera de Chilpancingo.
Avispones dejó Chilpancingo y cambió de identidad sin resolver su origen jurídico
La franquicia del Club Deportivo Avispones de Chilpancingo, marcada durante casi cuatro décadas por la identidad deportiva de la capital de Guerrero, llegó a una nueva etapa cuando el empresario José Andrés Ríos Ortega se presentó como su nuevo propietario y anunció un cambio de nombre, sede y proyecto deportivo.
La operación ocurrió después de un presunto acuerdo con Sergio Alcaraz Soberanis, quien había aparecido previamente como dueño del equipo ante la Federación Mexicana de Futbol (FMF). Sin embargo, al igual que en la transición anterior, no existe información pública que permita conocer el monto económico de la operación ni los documentos oficiales que acrediten cómo se realizó la transferencia.
El vacío documental que rodea la ruta de propiedad de la franquicia permanece como el principal cuestionamiento: mientras el equipo continúa participando en la Serie A de la Liga Premier de la FMF, la historia jurídica de su paso del ámbito público al privado sigue sin una explicación formal.
De Avispones de Chilpancingo a Guerreros del Pacífico
En 2025, José Andrés Ríos Ortega, empresario originario de Coyuca de Benítez, pero avecindado en Puebla, se presentó como nuevo propietario de la franquicia después de alcanzar un presunto acuerdo con Sergio Alcaraz Soberanis.
Hasta ahora, no existen registros oficiales conocidos que detallen los términos de esa negociación ni el valor económico de la operación.
El lunes 18 de agosto de 2025, durante la presentación de los uniformes que el club utilizaría para la temporada 2025-2026, el periódico El Sol de Acapulco consignó que Gabriel Morlet Maciel, quien hasta el año pasado fungía como director del deporte municipal en la administración del alcalde Gustavo Alarcón Herrera, confirmó el riesgo de que Avispones abandonara Chilpancingo.
En ese momento, aseguró que, después de conversaciones con el nuevo dueño, se había decidido mantener al equipo en la capital debido al valor cultural y deportivo que representaba para la ciudad. Pero la permanencia fue temporal.
En septiembre de ese mismo año, el empresario José Andrés Ríos Ortega y su equipo de seguridad protagonizaron un incidente en las instalaciones del Polideportivo de Chilpancingo contra el periodista Dimas Leyva, quien lo cuestionaba durante una entrevista sobre decisiones relacionadas con la suspensión de jugadores.
Posteriormente, Ríos Ortega ofreció disculpas por lo ocurrido.
Meses después, en abril de 2026, confirmó que la franquicia dejaría de competir como Avispones de Chilpancingo en la Liga Premier Serie A para adoptar una nueva identidad: Guerreros del Pacífico, con sede en Acapulco.
El empresario argumentó que la decisión obedecía a factores de infraestructura y proyección deportiva.
Explicó que mantener un equipo con aspiraciones de ascenso requería condiciones que Chilpancingo no podía garantizar, entre ellas un estadio con capacidad superior a 10 mil aficionados y una asistencia constante.
De acuerdo con su versión, la operación de un club profesional implica una inversión de entre 8 y 10 millones de pesos por temporada.
También señaló que el equipo registraba en Chilpancingo una asistencia promedio de alrededor de 350 personas por partido, mientras que Acapulco ofrecía infraestructura deportiva con un estadio de capacidad estimada de hasta 13 mil espectadores.
Ríos Ortega reveló además que antes de adquirir el club rechazó una oferta para trasladarlo a Puebla, donde le ofrecían cubrir gastos operativos, pero que decidió mantenerlo inicialmente en Chilpancingo por arraigo personal y compromiso social.
Sin embargo, afirmó que el respaldo prometido por empresarios y aficionados no se consolidó.
Un nuevo Avispones para Chilpancingo
Tras anunciar la salida de la franquicia profesional, José Andrés Ríos Ortega informó que Chilpancingo tendría nuevamente un equipo con el nombre de Avispones, pero bajo una estructura diferente.
Explicó que su grupo empresarial “donaría” una franquicia de Tercera División Profesional (TDP) con un valor aproximado de 1.2 millones de pesos.
La operación anual de ese nuevo proyecto tendría un costo estimado de entre 1.5 y 2 millones de pesos.
Treinta y ocho años para construir un símbolo
La historia de Avispones no se explica únicamente a través de contratos, actas o registros federativos.
También está construida con la memoria de una ciudad que durante casi cuatro décadas aportó trabajo, recursos y respaldo para mantener vivo al equipo.
Etelberto Méndez Ramos recuerda los primeros años del club, cuando la supervivencia dependía de la solidaridad de comerciantes y ciudadanos.
Evoca las fondas que alimentaban gratuitamente a los jugadores, las gestiones para conseguir uniformes, agua y balones, las jornadas para acondicionar la cancha y las porterías elaboradas con materiales que consiguió de la entonces Secretaría de Comunicaciones y Transportes.
“Todo fue con el único fin de construir un club de futbol profesional para Chilpancingo”, resumió.
Hugo Armando Herrera de la O recuerda también los viajes en el viejo “Avisbús”, cuando jugadores y cuerpo técnico enfrentaban fallas mecánicas durante los recorridos a otras ciudades.
Pero entre todos los recuerdos existe uno que permanece intacto: la noche del 1 de junio de 2022, cuando Avispones logró el ascenso a la Liga Premier.
“Todavía se me estremece la piel cuando Pedro Arceta -periodista- narró el último gol”, recordó al referirse al penal anotado por Exón Bautista ante Real Ánimas de Sayula, que terminó con décadas de espera para alcanzar la Segunda División profesional.
Marco Antonio Leyva Mena comparte esa visión y considera que Avispones representa mucho más que una franquicia deportiva.
“Es un signo de identidad”, afirmó.
Por ello lamentó que los aficionados ya no puedan reunirse en las gradas para apoyar al equipo que durante décadas representó a la capital del estado.
“Lo menos que esperaría como aficionado es que se devolviera el equipo a mi pueblo”, expresó.

La pregunta que sigue abierta
A casi cuatro décadas de su fundación, Avispones continúa existiendo dentro del futbol profesional, pero su historia patrimonial permanece marcada por una ausencia: el documento que explique cómo cambió de manos.
El Ayuntamiento de Chilpancingo reconoce que no tiene la información.
Exalcaldes aseguran desconocer una eventual venta.
Fundadores y aficionados reclaman claridad.
Los testimonios apuntan a una posible transferencia de un bien considerado público hacia particulares, pero la ruta jurídica de esa operación sigue sin ser explicada oficialmente.
La investigación no determina responsabilidades jurídicas; corresponde a las autoridades competentes establecer si existieron irregularidades y quiénes serían responsables en caso de confirmarse.
Lo que permanece documentado es una pregunta que la ciudad sigue esperando responder:
¿Quién entregó a los Avispones de Chilpancingo y bajo qué fundamento legal?
Mientras esa respuesta no aparezca en documentos oficiales, el equipo que nació como símbolo colectivo seguirá cargando una deuda pendiente con la memoria deportiva y patrimonial de la capital de Guerrero, por lo que es urgente que, porque la franquicia es considerada como un bien intangible de la administración municipal, el Congreso de Guerrero intervenga, esclarezca el caso y se deslinden responsabilidades.
En este escenario, al menos cinco actores tendrían que explicar qué ocurrió con la franquicia y determinar si existió alguna irregularidad o si alguien intentó sorprender al Ayuntamiento de Chilpancingo con ese bien público intangible: la exalcaldesa Norma Otilia Herrnández Martínez; el presidente municipal, Gustavo Alarcón Herrera; José Vázquez, presidente de la Liga Premier Serie A de la Federación Mexicana de Futbol y los empresarios Sergio Alcaraz Soberanis y José Andrés Ríos Ortega. (www.agenciairza.com)















