El gobierno, las iglesias y la Covid-19

Jaime Irra Carceda/IRZA
En este enorme y a la vez dramático cuadro de la pandemia por Covid-19 en el que nos encontramos inmersos, escenario en el que ya han muerto más de 3 mil seres humanos víctimas del coronavirus en Guerrero, alguien o “ÁLGUIENES”” están desaprovechando la enorme influencia que las diferentes iglesias o corrientes religiosas tienen sobre nuestra sociedad, exceptuando a los que son ateos, gracias a Dios, claro.

Los sacerdotes católicos y pastores de las llamadas iglesias cristianas y evangélicas, entre otras, hablan todos los días con sus feligreses y estos en mayor o menor grado acatan u obedecen sus consejos.

Los jerarcas religiosos son importantes agentes de persuasión para que sus correligionarios asuman esta o aquella actitud política, social o moral entre otros modos de comportamiento. Luego entonces la palabra de los ministros de culto puede ser de suma importancia para convencer a las personas para que acaten las medidas antiCovid-19 que dicta el gobierno para aminorar el número de contagios y decesos.

El pasado 20 de este mes se llevó a cabo en esta ciudad capital “la toma de protesta de los nuevos integrantes del Consejo Interreligioso del estado de Guerrero”, consejeros entre los cuales, cabe resaltar, no aparece un representante de la iglesia católica que, se dice, es la que cuenta con el mayor número de fieles en la entidad.

En ese acto, de acuerdo con el contenido de un boletín oficial, no se abordó el tema de la Covid-19, asunto que, a mi juicio, era obligado tratar sobre todo por la aceleración de los contagios y el aumento del número de fallecimientos diarios. Días después, el 27 de este mes para ser precisos, el gobernador Héctor Astudillo Flores nos dijo que en Guerrero era inminente que el Semáforo Epidemiológico pasara del color naranja al rojo, como ocurrió.

En el organigrama de la Secretaría General de Gobierno aparece el nombre y la fotografía de un señor que responde al nombre de Luis Alberto Patrón Osorio y ostenta el cargo de “director general de Asuntos Religiosos”, quien como contador público debe conocer bastante de cuestiones que tienen que ver con el poder divino y con lo que de este se deriva para bien de los mortales.

Después de la instalación del citado Consejo no sabemos qué están haciendo sus integrantes. Por la peligrosidad de la pandemia supongo que un tema ineludible es precisamente ese que a todos nos preocupa, pero que a quienes deben abordarlo con toda seriedad simple y sencillamente no los ocupa.

Por su formación, por sus convicciones y la fe que profesan la palabra de los ministros de culto puede ser muy importante para que la sociedad, las personas, cambien, cambiemos de juicios y actitudes para el cuidado de la salud personal y colectiva. Muchas gracias por su atención.

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