Fernando Polanco Ochoa/IRZA
Chilpancingo, Gro.- El exintegrante de la Asociación Civil (AC) Avispones de Chilpancingo y exdirectivo del club, Gabriel Morlet Marciel, rechazó cualquier participación en una presunta venta de la franquicia del equipo y exigió que las autoridades esclarezcan el procedimiento mediante el cual ésta dejó de estar vinculada al Ayuntamiento y terminó bajo el control de particulares.
“Es totalmente falso que haya existido una venta o comercialización ilegal de la franquicia”, al sostener que su actuación se limitó al cumplimiento de las responsabilidades que desempeñó como comisario y secretario de la Asociación Civil.
Durante una transmisión en vivo en la que fijó su postura sobre el caso, aseguró que durante la década en la que formó parte de la institución todas las gestiones administrativas, operativas y notariales “se realizaron con estricto apego a la legalidad y respondiendo a los requerimientos normativos que exige la propia Federación Mexicana de Futbol”.
Bajo ese argumento, sostuvo que nunca tuvo atribuciones legales para disponer de la franquicia ni para transferirla o venderla al empresario gasolinero Sergio Alcaraz Soberanis, quien presuntamente apareció posteriormente como propietario del equipo ante la Federación Mexicana de Futbol y que, a su vez, habría transferido los derechos al empresario José Andrés Ríos Ortega, quien actualmente se ostenta como presidente y propietario de la institución, ahora denominada Guerreros del Pacífico y con sede en Acapulco.
“Nunca tuve facultades para disponer, transferir, vender o decidir sobre la propiedad de la franquicia del Club Avispones de Chilpancingo, ni participé en acto alguno con ese propósito. No hay nada que esconder, qué negar, nada turbio”, afirmó.
El exdirectivo también reconoció que los actos notariales realizados durante su gestión “jamás tuvieron como fin enajenar, lucrar o en su defecto vender este gran club, esta gran institución que ha sido, o que había sido Avispones de Chilpancingo. Como bien lo dicen, era un patrimonio deportivo de Chilpancingo”.
Morlet consideró que interpretar la reestructuración administrativa de la Asociación Civil como una venta constituye “una aseveración dolosa e irresponsable que sólo confunde a la afición y a la ciudadanía”, por lo que pidió que sean las instancias competentes las que revisen toda la documentación y determinen formalmente lo ocurrido.
“Sean las autoridades correspondientes e instancias competentes quienes revisen, evalúen y determinen formalmente lo sucedido”, expresó, al tiempo que manifestó estar dispuesto a colaborar con cualquier investigación “con la frente en alto” y “en el marco de la ley”.
La postura del exdirectivo surge un día después de que el exsíndico procurador del Ayuntamiento de Chilpancingo, Andrei Marmolejo Valle, el miércoles en entrevista con la Agencia IRZA demandó que el caso sea investigado por las autoridades competentes y exhortó al gobierno municipal que encabeza Gustavo Alarcón Herrera a presentar las denuncias correspondientes para esclarecer cómo un bien que formaba parte del patrimonio del Ayuntamiento habría terminado, presuntamente, en manos de particulares.
Andrei Marmolejo, quien formó parte de la administración de la ex alcaldesa Norma Otilia Hernández Martínez durante el periodo 2021-2024, aseguró que nunca tuvo conocimiento de un procedimiento jurídico o mercantil que autorizara la compraventa o cesión de la franquicia, ni de que el Cabildo hubiera aprobado su desincorporación del patrimonio municipal.
Sostuvo que las explicaciones deben provenir de quienes encabezaron la representación de la Asociación Civil Avispones de Chilpancingo y posteriormente asumieron el control del proyecto deportivo.
«Quienes tienen que aclarar esta situación que, pues yo creo que, duele mucho a Chilpancingo, porque hay mala fe, definitivamente, es Gabriel Morlet hacia Sergio Alcaraz y, Sergio Alcaraz ante el supuesto nuevo dueño (José Andrés Ríos Ortega), digo supuesto porque no existe un antecedente de algún proceso jurídico-mercantil, que se haya dado o que yo tenga conocimiento o que alguna otra autoridad tenga conocimiento, nunca se dio ese proceso», aseveró.
En respuesta, Morlet levantó ambas manos frente a la cámara y afirmó: “¡Mis manos aquí están y están limpias, señores!; hoy puedo ver a la gente a la cara, puede ver a la gente a los ojos, y hay mucha gente que todavía me encuentra en la calle, me felicita y me reconoce el gran trabajo que se hizo en aquel ascenso del 2022. Así es que, no le debo a nadie, nadie me debe, señores, estoy con la conciencia tranquila y en paz”.
Asimismo, cuestionó que la investigación periodística de Agencia de Noticias IRZA utilizara su imagen y datos personales “con la finalidad de asociarme con hechos falsos, generando una perspectiva que afecta mi honor y mi trayectoria ante la sociedad”, aunque no precisó cuáles serían esas afirmaciones falsas.
Si bien dijo respetar la libertad de expresión y el ejercicio periodístico, pidió “objetividad, imparcialidad y apego a los hechos”, además de advertir que “me reservo el derecho a ejercer acciones legales que correspondan para la protección de mi imagen y demás derechos en caso de que continúen la difusión de información inexacta o que me acuse de actividades indebidas”.
A la transmisión también se sumó Arturo Juárez Molina, exdirector técnico del entonces Avispones de Chilpancingo de Tercera División, quien defendió la participación de los empresarios Sergio Alcaraz y José Andrés Ríos Ortega en el proyecto deportivo y sostuvo que, sin la inversión privada, el club habría desaparecido.
Según relató, en 2021 la permanencia de la franquicia estuvo en riesgo y fue necesario recurrir a aportaciones económicas del empresario, además de actividades como rifas y colectas realizadas por jugadores en el zócalo y en distintos cruceros de Chilpancingo para reunir recursos.
“Los gobiernos dejaron de apoyar porque entró un particular y le aventaron todo el tiro a este señor Sergio Alcaráz, gente detrás de él que sabe de este tema, no sé por qué no se ha involucrado en este tema”, declaró.
También sostuvo que el futbol profesional en Chilpancingo dio un giro con la llegada de inversionistas privados. “El futbol cambió y se volvió más profesional con gente que vino a invertir, y no vino a invertir dos pesos, tres pesos; son millones de pesos los que se han invertido para poder participar en la Liga Premier”, afirmó.
De acuerdo con la investigación periodística de Agencia de Noticias IRZA, hasta el momento no existe documentación pública que acredite el procedimiento jurídico mediante el cual la franquicia habría dejado de estar bajo el ámbito municipal para pasar primero a Sergio Alcaraz Soberanis y posteriormente a José Andrés Ríos Ortega, quien trasladó la sede del equipo a Acapulco y lo rebautizó como Guerreros del Pacífico. La ausencia de documentos públicos que expliquen esa transición mantiene abiertas las interrogantes sobre el destino de un club considerado durante años patrimonio deportivo de Chilpancingo. (www.agenciairza.com)
