– La detuvieron en el 2019, acusada de “asesinar” a su bebé
– Con 19 años, la indígena nahua, fue abusada sexualmente
– El presunto agresor es un policía comunitario de Xochicalco, Chilapa
Iguala, Gro.- La noche de este martes, la jueza Marisela Soraya Alfaro, dejó en libertad a Aurelia N, una jovencita indígena náhuatl presa desde el 2019 en el Centro de Readaptación Social de Tuxpan, en el municipio de Iguala, acusada de homicidio en razón de parentesco, aunque ella había asegurado que sufrió un aborto espontáneo a los ocho meses de gestación.
Con base a la información del caso, Aurelia, originaria de la comunidad de Xochicalco, municipio de Chilapa, a sus 19 años, en el 2019, fue abusada sexualmente presuntamente por un policía comunitario, sin embargo, no lo denunció por desconocimiento y temor.
En octubre de ese año, Aurelia, luego de que se trasladó a Iguala a vivir con una tía, sufrió un repentino aborto, por lo que la detuvieron y la Fiscalía General del Estado (FGE) la acusó de homicidio en razón de parentesco, por presuntamente asesinar a su bebé.
El 4 de octubre de 2019, la FGE, por medio de un comunicado, informó que había obtenido la prisión preventiva oficiosa en contra de Aurelia «N», detenida como probable responsable de homicidio de un recién nacido, con base a la carpeta judicial C-178/2019, en la ciudad de Iguala de la Independencia.
Señaló que de acuerdo a los hechos, “la imputada fue encontrada en una habitación llena de manchas hemáticas y recién había dado a luz a un bebé del sexo masculino, el cual fue encontrado dentro de una caja de cartón sin vida y con lesiones provocadas por arma punzo cortante”.
Agregó que en audiencia inicial “se calificó de legal la detención por parte del Juez de Control en contra de Aurelia «N», se formuló imputación y se solicitó vinculación a proceso programando la audiencia para el 9 de octubre”.
Añadió que “queda efectiva la medida cautelar de prisión preventiva oficiosa y permanecerá internada en el Centro de Reinserción Social de Tuxpan, municipio de Iguala”.
Aurelia no habla español y fue apenas en noviembre de este año que le asignaron un traductor náhuatl para que comprendiera su caso, el cual fue denunciado que estaba plagado de irregularidades.
En defensa de Aurelia, intervinieron las abogadas Verónica Garzón Bonetti y Ximena Ugarte Trangay, del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, quienes presentaron pruebas de medicina forense y de antropología, un análisis del contexto de violencia en el que Aurelia vivía en su comunidad, Xochicalco, municipio de Chilapa.
Las abogadas sostuvieron que con las pruebas se demostró que Aurelia no había ejercido violencia sobre el producto, que el dictamen forense que había realizado la autoridad con base a la necropsia, tenía deficiencias y carecía de rigor científico, que la prueba de antropología reveló las violencias que sufrió no sólo la jovencita, sino todas las mujeres de esa comunidad, con lo que lograron echar abajo la teoría de la FGE y su acusación de que la muchacha había sido la responsable de asesinar al bebé.
En la audiencia de esta noche, la jueza Marisela Soraya Alfaro, tras no tener suficientes elementos para señalarla como responsable, concluyó que no se pudo acreditar que Aurelia hubiera cometido el homicidio en razón de parentesco, por lo que la dejó en libertad y finalmente la jovencita salió del penal y se reunió con sus familiares. (www.agenciairza.com)
