José Luis de la Cruz/IRZA
Zitlala, Gro.- En Zitlala, en la región Montaña baja de Guerrero, se mantiene viva una de las expresiones ceremoniales más emblemáticas de la cultura náhuatl: la pelea de tigres, un ritual ancestral de petición de lluvias y fertilidad conocido como Atzatzilistli.
La festividad, de origen prehispánico, representa una ofrenda de sangre dedicada a Tláloc, Dios de la lluvia, así como a las fuerzas de la naturaleza y la madre tierra, con la creencia de que mientras mayor sea la sangre derramada durante los combates, mejores serán las precipitaciones y las cosechas para el ciclo agrícola.
Considerada una práctica ritual de autosacrificio, la celebración fusiona elementos de la cosmovisión indígena náhuatl con la tradición católica de la Santa Cruz, que también se conmemora en estas fechas.
Durante los enfrentamientos, hombres caracterizados como tigres —aunque representan al jaguar o tecuán— utilizan máscaras de cuero, trajes moteados y reatas de ixtle tejidas en forma de látigo o mazo para combatir cuerpo a cuerpo en la plaza principal del municipio.
Aunque predominan los atuendos amarillos con manchas negras, en años recientes también han participado personas disfrazadas de otros animales, sin alterar el sentido ceremonial de la tradición.
En las peleas participan representantes de los barrios de San Francisco, San Mateo y del Centro de la cabecera municipal de Zitlala, además de habitantes de la comunidad de Tlaltempanapa. En ocasiones también se integran participantes de la colonia Teyapan y de localidades vecinas del municipio de Tixtla.
Los combates son supervisados por réferis tradicionales para evitar conflictos personales y preservar el carácter comunitario y ritual de la celebración.
Antes de las peleas, los participantes recorren las calles del municipio, donde reciben mezcal y cerveza por parte de habitantes y mayordomos, mientras agradecen en lengua náhuatl.
Originalmente, esta ceremonia se realizaba el 2 de mayo en el cerro del Cruzco, sin embargo, con el paso del tiempo fue trasladada al centro de Zitlala por cuestiones de seguridad y para facilitar la participación de pobladores y visitantes.
La pelea de tigres realizada el 5 de mayo, es considerada una de las tradiciones indígenas más representativas de Guerrero y una muestra viva de la herencia cultural náhuatl que perdura en las comunidades de la Montaña baja. (www.agenciairza.com)
































