Evelyn deja a la CETEG con cara de ¿What?

Jaime Irra Carceda/IRZA

Tiene razón mi colega Jorge Romero Rendón, la CETEG ha sido y es el Movimiento por y para la corrupción en el sur de México.

El lunes de esta semana bloquearon todos los accesos a esta ciudad capital durante alrededor de 9 horas causando, como siempre, un gigantesco caos vial. Miles de vehículos de todo tipo quedaron varados sobre la Autopista del Sol y la carretera federal México-Acapulco, en ambos sentidos. Algunos de esos automotores eran ambulancias que trasladaban a hospitales a personas enfermas, varios pacientes sumamente graves. Imaginen ustedes el grado de criminalidad en que pueden haber incurrido los bloqueadores.

Bloquearon para presionar, para que la gobernadora aceptara sus exigencias: mucho dinero y una amplia lista de privilegios. Evelyn Salgado Pineda se mantuvo firme, mostró carácter, templanza, como debe ser ante lo absurdo de las pretensiones cetegistas.

Y este martes la gobernadora nos regaló una sorpresa.

Cuando la horda de «profesores», «maestros», mantenían otro plantón ante el edificio Juan Alvarez, en el primer cuadro de esta ciudad capital (Chilpancingo), la mandataria hizo presencia en ese lugar y, en efecto, los cetegistas mostraron cara de ¡what! (que qué?)

Y enseguida Salgado Pineda los invitó a que formaran una comisión para entablar el diálogo, lo que ocurrió en el interior de ese inmueble ante muchos testigos que afirman que la mandataria se mantuvo firme, que analizaría el pliego petitorio de los cetegistas para resolver sólo aquellos puntos que estén en su esfera de poder y les ofreció diálogo permanente y, en todo caso, las correspondientes gestiones ante la Federación para la solución de otros planteamientos, demandas que no compete al gobierno del estado resolver.

Durante mi larga vida como observador del fenómeno de la política, no recuerdo a otro gobernador de Guerrero que haya ido al encuentro de la protesta, excepto René Juárez Cisneros que un día bajó de su camioneta para personalmente quitar piedras que cetegistas de entonces habían colocado sobre el Bulevar de las Naciones para bloquear esa importante vialidad que conduce al aeropuerto Juan Álvarez de Acapulco, para exigir lo mismo que exigen los cetegistas de ahora: privilegios.

Un dirigente de la CETEG de aquellos tiempos, René Lobato Ramírez, se hizo sumamente rico encabezando movimientos como el actual. Esto, gracias a las manos blandengues de los gobernadores en turno. Como este, hay otros líderes magisteriales que han amasado muy considerables fortunas a costa del sacrificio de sus bases y a base de presionar al gobierno.

Bien por Evelyn Salgado Pineda. No se debe ceder a todo, por nada.

Que se sepa la CETEG no ha evidenciado preocupación alguna por el estado desastroso de la Educación en Guerrero

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